El arrivo a Panamá marcó el paso apresurado hasta hace unos días, con la presión de llegar a alcanzar el embarque nos saltamos muchas cosas de Centroamérica, en muchos lugares tuvimos que engullirnos las ganas de permanecer más tiempo y resignarnos a montarnos en la Guare hacia nuestro próximo destino.
Al llegar a Panamá buscamos el contacto que conseguí gracias a Agnes y Chimi, buenos amigos que conocimos por el viaje y que nos llevan unos kilometros de ventaja dentro de prácticamente la misma ruta. ¡¡Gracias por los consejos y ayuda laboratorio en movimiento!! Para variar mucha burocracia para realizar el embarque de la Guare, dedicamos un día entero a la visita de oficinas, autorizaciones, sellos, firmas, bla bla bla, ya saben puras pamplinas... El contenedor sería compartido con unos Uruguayos que amablemente se ofrecieron a ayudarnos para realizar los trámites, beneficio bilateral y buena vibra la que se cargan manejando desde Georgia.
El tiempo quedó justo y regresamos a las oficinas de la empresa que nos realizaría el embarque, nos dieron instrucciones para el siguiente día embarcar a la Guare en el puerto de Colón. Llegamos a Colón y con ello la hora de separarnos de nuestra querida Guare que tendría que viajar vía marítima al puerto de Cartagena, nosotros habríamos de alcanzarla ahí. No sé por que, todo se dio en tiempo forma.
Al siguiente día, conocer Casco Viejo de la ciudad, museo, comida, isla, etc. Necesito dinero y la tarjeta no me deja sacar de ningún cajero, Rod y Joac en algún lugar de la ciudad, nos separamos en Colón. Estoy en el punto exactamente contrario al aeropuerto y se acerca la hora del vuelo, ¿Qué hago? piensa, piensa...
De repente una pareja se ofrece llevarme a la ciudad en su taxi sin cobrarme nada, resulto ser una pareja amable, Los Gamboa, compuesta por un texano y una panameña a todo dar, conocen a Guillermo del Toro y me dan sus bendiciones para el resto del viaje que les intrigo tanto que me pidieron mis datos, mil gracias por el ride. Ahora estaba ya en la ciudad, todavía tenía que ir al aeropuerto y solo tengo 2dls en el bolsillo. El taxista que irónicamente se llamaba Ángel me permite llevarme y regresar más tarde por el cobro. Le tomo la palabra y todo sale de maravilla.
A todo esto, la verdad no entiendo, ¿qué he hecho bien, o mal?, siempre hay algo que me saca de apuros, todo se acomoda y las cosas salen de maravilla. No lo sé, creo que a veces la vida me maneja de misteriosas formas y yo agradezco con todo mi ser y mi actuar.